AQUI LES DEJO OTRA SATIRA MAS
LAS LLAVES DEL CIELO
Había una vez…………….. Un joven autista que nunca había salido del departamento mientras estaba al cuidado de su amorosa madre todo el tiempo, su padre trabaja en un colegio dando clases de literatura y su madre compartía la misma pasión por la lectura y todos los días y a todas horas le dedicaba tiempo leyéndole historias fantásticas a su querido hijo Pedro.
Al joven a pesar de serle tan indiferente el exterior de la casa, era sumamente atento en lo que su madre le enseñaba y en consecuencia se había convertido en una enciclopedia viva de mitos y leyendas.
Cuando su padre murió, el sustento de la casa también lo hizo, así que se vieron obligados a mudarse a un departamento mas austero y en una zona no muy segura por así decirlo, su madre solo le dijo a Pedro que su padre se había ido al cielo y que ahora debían mudarse, sin ninguna otra explicación.
Cuando salieron a su nuevo departamento, el chico solo veía grandes castillos y carruajes metálicos, de vez en cuando observó maravillado pasar dragones brillantes que dejaban rastros de humo en el cielo.
Su madre se vio forzada a trabajar como enfermera en turnos variados y enseñó a Pedro a trabajar como mandadero en el edificio mientras ella no estaba para poder mantener su hogar, el a pesar de su autismo resultaba ser un joven muy obediente y por lo tanto el trabajo le resultó mas que adecuado.
En su nuevo trabajo fue conociendo mucha gente, unos amigables, otros no tanto y muy poco tolerantes con las capacidades de Pedro.
Pero había una inquilina en ese edificio, a quien el chico había identificado como una bruja Witcha (una bruja que utiliza la naturaleza), el pasaba gran parte de su tiempo contemplando como hacia pociones mágicas y preparaba paquetes de estas, mismos que Pedro debía entregar. Un día la bruja le comentó en secreto que sus pócimas le permitían viajar al cielo a las personas. Esto le maravilló, y entonces se sentía mas motivado al realizar sus encargos ya que era como un ángel terrenal que llevaba las llaves del cielo a las personas, era un mensajero de felicidad.
Sin embargo, a pesar de sus buenas obras, un día su madre no llegó mas al departamento, pasaron horas desde que Pedro esperaba su llegada y esto no sucedía, pasaron días hasta que un guardián uniformado llegó a informarle que su madre se había ido al cielo con su padre y ahora se encontraba solo en el castillo, alterado corrió en busca de la bruja y le suplicó le brindara la pócima para ir al cielo, deseaba ir al cielo mas que nada en este mundo, la bruja hizo poco por oponerse, así que terminó por preparar una dosis de la pócima divina la cual tomó en una pipa bajo las indicaciones de la hechicera.
Pedro sintió su cuerpo ligero y por un minuto entre una multitud de luces y colores que le rodeaban le pareció levitar, sin embargo en ningún momento logró llegar al cielo y menos lograr ver a sus padres.
Así que siguió intentándolo constantemente, pagaba lo poco que ganaba a la bruja por sus intentos, hasta que un día mientras hacia un entrega de la hechicera, un par de guardias malignos lo capturaron y lo encerraron en un calabozo, donde la tristeza y una ansiedad que carcomía sus huesos deterioraban su cuerpo poco a poco y a pesar de su estado tan decadente comenzó a sentirse en paz, pues sentía que pronto podría reunirse con sus padres.
Al joven a pesar de serle tan indiferente el exterior de la casa, era sumamente atento en lo que su madre le enseñaba y en consecuencia se había convertido en una enciclopedia viva de mitos y leyendas.
Cuando su padre murió, el sustento de la casa también lo hizo, así que se vieron obligados a mudarse a un departamento mas austero y en una zona no muy segura por así decirlo, su madre solo le dijo a Pedro que su padre se había ido al cielo y que ahora debían mudarse, sin ninguna otra explicación.
Cuando salieron a su nuevo departamento, el chico solo veía grandes castillos y carruajes metálicos, de vez en cuando observó maravillado pasar dragones brillantes que dejaban rastros de humo en el cielo.
Su madre se vio forzada a trabajar como enfermera en turnos variados y enseñó a Pedro a trabajar como mandadero en el edificio mientras ella no estaba para poder mantener su hogar, el a pesar de su autismo resultaba ser un joven muy obediente y por lo tanto el trabajo le resultó mas que adecuado.
En su nuevo trabajo fue conociendo mucha gente, unos amigables, otros no tanto y muy poco tolerantes con las capacidades de Pedro.
Pero había una inquilina en ese edificio, a quien el chico había identificado como una bruja Witcha (una bruja que utiliza la naturaleza), el pasaba gran parte de su tiempo contemplando como hacia pociones mágicas y preparaba paquetes de estas, mismos que Pedro debía entregar. Un día la bruja le comentó en secreto que sus pócimas le permitían viajar al cielo a las personas. Esto le maravilló, y entonces se sentía mas motivado al realizar sus encargos ya que era como un ángel terrenal que llevaba las llaves del cielo a las personas, era un mensajero de felicidad.
Sin embargo, a pesar de sus buenas obras, un día su madre no llegó mas al departamento, pasaron horas desde que Pedro esperaba su llegada y esto no sucedía, pasaron días hasta que un guardián uniformado llegó a informarle que su madre se había ido al cielo con su padre y ahora se encontraba solo en el castillo, alterado corrió en busca de la bruja y le suplicó le brindara la pócima para ir al cielo, deseaba ir al cielo mas que nada en este mundo, la bruja hizo poco por oponerse, así que terminó por preparar una dosis de la pócima divina la cual tomó en una pipa bajo las indicaciones de la hechicera.
Pedro sintió su cuerpo ligero y por un minuto entre una multitud de luces y colores que le rodeaban le pareció levitar, sin embargo en ningún momento logró llegar al cielo y menos lograr ver a sus padres.
Así que siguió intentándolo constantemente, pagaba lo poco que ganaba a la bruja por sus intentos, hasta que un día mientras hacia un entrega de la hechicera, un par de guardias malignos lo capturaron y lo encerraron en un calabozo, donde la tristeza y una ansiedad que carcomía sus huesos deterioraban su cuerpo poco a poco y a pesar de su estado tan decadente comenzó a sentirse en paz, pues sentía que pronto podría reunirse con sus padres.
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